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David Silveti Barry. Nació en México, D.F., México el 3 de octubre de 1955.Es el quinto miembro de la dinastía fundada por Juan Silveti Mañón "El Tigre de Guanajuato" y que continuaron Juan Silveti Reynoso, Fernando y Juan Antonio Silveti Reynoso y Alejandro Silveti Barry; familia torera por excelencia, cuatro generaciones de toreros, caso único en México y en España ya que ahora Diego Silveti hijo de David ha decidido seguir poniendo en alto el nombre de la dinastía. Desde los 12 años comenzó a torear como becerrista.Su presentación en los ruedos fue en la plaza de Guadalajara Jalisco México el 10 de febrero de 1974, junto a Ángel Martínez "El Zapopan" y Miguel Espinosa "Armillita", lidiando novillos de Rafael Obregón. El 29 de junio de 1975 fue su presentación en la Monumental Plaza México, Alternando con Carlos Serrano "El Voluntario" y Alfredo Gómez "El Brillante" con un el Novillo “Verónico”, de "Santoyo". El 8 de mayo de 1977 hace su presentación con picadores en España. En Ecija (Sevilla) alterna con Pepe Luís Vargas y Rafael Pirela con novillos de Clemente Tassara. El 20 de Noviembre de 1977 toma su alternativa en la plaza Revolución de Irapuato Guanajuato, México, con el toro “Catrín” de Mariano Ramírez, su padrino fue Curro Rivera y Manolo Arruza fue su testigo. El 7 de octubre de 1978 se presenta en Venezuela. Caracas al lado de Pedro Moya "Niño de la Capea" y Carlos Rodríguez "El Mito” con toros de "Grafías". Confirmó en la Monumental Plaza México con el toro “Camarada” de Mimiahuapan, el 7 de Enero de 1979, teniendo como padrino a Manolo Martínez y como testigo a Eloy Cavazos. Esa tarde sufrió una fractura en la rodilla que le trajo severas consecuencias; la lesión le afectaría durante toda su trayectoria, utilizaba un aparato ortopédico en las corridas lo que suscitó un comentario generalizado entre la afición, “David torea con un hierro en la pierna y otro en el corazón”. Su Primera corrida en España ya como matador de toros fue en Palma de Mallorca (Islas Baleares) el 27 de Julio de 1980 alternado con Palomo Linares y Juan Antonio Ruiz "Espartaco" y Toros del Conde de la Corte.El 29 de septiembre de 1980 se presenta en Colombia. Chinácota (Norte de Santander). Con toros de “Pueblito Español” y acompañado de Jaime Ostos y Alberto Ruiz "El Bogotano".
Su presentación en Ecuador. Quito fue el 6 de diciembre de 1986 al lado de Dámaso González y Pablo Santamaría. David Silveti es el único mexicano que ha confirmado su alternativa en España con toros mexicanos. Esto fue el 24 de Mayo de 1987, de manos de Nimeño II con el toro “Huidizo” de “San Mateo” y Tomás Campuzano como testigo. El 2 de octubre de 1988 torea su última corrida en España. Sevilla alternando con Rafael de Paula y Francisco Ruiz Miguel con toros de "El Torero” El 28 de Mayo de 1989 en la llamada “reinauguración” de la Plaza México, con un lleno hasta el reloj, David se presento con todo el esplendor que emanaba su forma de entender, interpretar y trasmitir el toreo. Esa tarde alterno con Manolo Martínez y con Miguel Espinosa, se lidiaron toros de Tequisquiapan. El 12 de Diciembre de 1990, en una faena plena de arte y sentimiento al toro “Andariego” de Fernando de la Mora, termino por consagrarse como un gran torero de profundidad y sentimiento que de inmediato eran captados por el público que vibraba y se entregaba de manera absoluta y sin reservas tal como lo hacia en el ruedo “El rey David”De aquella temporada quedan las imborrables faenas que realizó a “Luna Llena y a “Uno y uno” de los Martínez, el 19 de Diciembre y a “Presumido” de la Gloria el 27 de enero de 1991.Muy especialmente se recuerda la tarde del 17 de Febrero de 1991 cuando después de lidiar a “Golondrino” en medio de una gran polémica porque parte del público pensó que pudo haber hecho más, lo grande vino en su segundo, la faena al toro “Ojo Alegre” que regresó vivo a los corrales ya que Silveti había fracasado nuevamente con el estoque. Sin embargo y a pesar de todo, el público, loco de emoción y de pasión por su toreo, lo aclamó con aplausos y con eufóricos gritos de ¡torero! ¡torero!, haciéndolo salir al tercio para agradecer la clamorosa ovación. Repitiendo el domingo siguiente con una fantástica faena al toro “Churumbel” del Junco. Alterna con Roberto Domínguez y Manolo Arruza en su presentación en la plaza de “Acho”, Lima Perú el 27 de octubre de 1991 con 3 toros de Garzón Hermanos y 3 toros de "San Fernando".En la temporada de 1991-1992, de la Plaza México David no estuvo presente, pero si en las tres siguientes, cinco tardes en la de 1992-1993; siete en la de 1993-1994 y otras 5 en la de 1994-1995El 30 de enero de 1994 torea su última corrida en Venezuela. Maracay (Aragua) acompañado de Pedro Moya "El Niño de la Capea" y Manuel Medina "El Rubí " con Toros de "El Capiro". Durante esta etapa de su vida de torero, sus actuaciones vinieron a menos y estuvieron llenas de altibajos en los que lo mismo realizaba faenas importantes o detalles memorables, que volvía a echar mano del recurso de solicitar a sus piqueros que le dejaran a los toros moribundos para que le permitieran meterse entre sus pitones y realizar un toreo que ya no convencía a nadie, y que quedaba subrayado por su perenne incapacidad para dar muerte a sus bureles.26 de febrero de 1995 torea en la México al lado de Miguel Espinosa "Armillita Chico" y Arturo Gilio, toros de Rodrigo Aguirre. Nadie lo sabía entonces pero esa fue su última corrida, hasta su glorioso retorno en enero del 2003.En octubre de 1995, en Guadalajara, un toro derribo a David, quien no pudo levantarse por si mismo; situación que lo hizo reflexionar, sintió que Dios le enviaba un mensaje y viéndose en el espejo decidió retirare de los ruedos. Poco después en la ciudad de México reunió a la prensa para participar su despedida definitiva en una última corrida, el siguiente 10 de Diciembre en la plaza México.Todavía cumplió con algunos compromisos pendientes como el de la corrida en Uruapan (Michoacán), México el 26 de noviembre de 1995 con 4 toros de "Pinares" y 2 toros de "Los Encinos" alternado con Paco Dóddoli y Mauricio Portillo.Desafortunadamente, una vez más los planes fracasaron y la corrida del 10 de Diciembre de 1995 donde David se despediría de los ruedos y además concedería la alternativa a José Tomás no se llevo a cabo de esta manera, otro torero tuvo que sustituir al padrino y “El Rey David” no pudo, ni entonces ni más tarde, retirarse vestido de luces en un ruedo.Entonces, David se dedico a sus negocios particulares de distribución de productos alimenticios, hasta que en 1999 ingresó a la Academia Taurina de Pastejé, donde disfrutó tanto que sus deseos de volver, se incrementaron considerablemente.
Después de casi siete años de inactividad forzada por sus innumerables lesiones, David se hizo revisar por el Dr. Rafael Vázquez Bayod, quien lo reviso de manera exhaustiva, encontrándolo en magnifica forma física y listo para reaparecer tras su recuperación,Así, volvió a los ruedos, el 27 de julio de 2002 alternando con Guillermo Capetillo y Paco González en la plaza de Querétaro (México), y sucedió lo que casi nadie esperaba; David volvió a torear, y … todavía más increíble, se apreció con claridad que regresaba para torear más cerca que nunca, con más valor, con más verdad y con más sentimiento, decidido a interpretar un toreo aún más dramático que el que realizaba desde fines de los ochentas hasta mediados de los noventas y provocó una emoción indescriptible, a pesar del escaso trapío de los astados de Montecristo. Pero a un así su actuación resulto patética. Aunque hizo sentir el toreo y vibrar al publico, se le vio físicamente mermado al grado de sufrir seis revolcones peligrosos de los que afortunadamente salio ileso.Después de esa corrida, “El Rey”, con talante tranquilo y feliz, dijo que el toreo era su vocación y su vida desde que empezó a torear a los 6 años de edad en la ganadería de Javier Garfías y que su máxima ilusión era volver a actuar en el ruedo de la Plaza México.Luego siguieron sus actuaciones de Tijuana, Monterrey, Puebla, San Miguel el Alto y Pachuca; todas bajo el mismo tenor: actuaciones llenas de torerismo y entrega en las que se arrimo como nadie y toreo en forma sublime; obligando a sus alternantes a buscar el triunfo a toda costa.Por otro lado y salvo rarísimas excepciones, continuó sin matar como es debido, situación que seguía provocando violentas discusiones y despertando tremendas pasiones al escuchar la multitud de avisos y observar cómo se le iban los toros vivos. Hasta que el sábado 19 de Octubre del 2002, durante un festival en San Miguel de Allende, sufre un fuerte revolcón, que no evito que David se presentara al día siguiente en Pachuca, sin embargo después de ser revisado, sus doctores le detectaron dos peligrosos hematomas en el parietal izquierdo, quedando incapacitado para torear y con la obligación de guardar reposo absoluto, al menos durante tres semanas, por lo que perdió las corridas que tenia programadas, en Tlaxcala, Monterrey y Orizaba.Se acercaba la fecha del 24 de noviembre del 2002 programada para su regreso a la México cuado de nuevo, se informó que lo más probable era que no podría presentarse y el desesperante suspenso continuaba.Para David la situación, no por conocida y padecida muchas veces, dejaba de ser terrible; otra vez el reposo, los análisis, tratamientos, dietas, pruebas de esfuerzo, rehabilitaciones y entrenamientos, tientas, festivales y toros a puerta cerrada, desmayos, recaídas y postergaciones. La lucha continuo y la convicción de volver a salir a los ruedos a entregarse rindió frutos y finalmente después de casi ocho años el 12 de enero del 2003, con toros de Fernando de la Mora y alternando con: Manolo Mejía y Juan Serrano "Finito de Córdoba", David Silveti volvió a pisar el ruedo de la Plaza México. Con su vocación a tope; y siendo un claro ejemplo de lo que significa ser torero. Su actuación estuvo dotada de misticismo y entrega absoluta y en un detalle casi de inmolación, David no se movió cuando se le frenó el toro al final de una serie de doce muletazos y lo cogió feamente por el vientre, lanzándolo por lo aires. Repitió el 2 de febrero del 2003, alternando con Miguel Espinosa "Armillita Chico" y Jorge Gutiérrez; y sin que nadie lo supiera en ese entonces fue su última corrida en la Monumental Plaza México.El 5 de Febrero en León, se repitió el cartel del 2 de Febrero, con otro triunfo.Después toreo en Juriquilla el 15 de Febrero, donde el lleno fue tal, que miles de aficionados se quedaron sin entrar; sufrió el torero nuevos revolcones y golpes en la cabeza, volvió a torear al mismo increíble nivel y… otra vez se le fue un toro vivo.Finalmente, torea en Cadereyta, Nuevo León, el 22 de febrero del 2003 acompañado de el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y Enrique Garza con toros de Refugio Peña con otras grandes faenas y de nueva cuenta escuchó los tres avisos en el último toro que No mato en su vida; tras esta actuación el diestro anuncia su retirada definitiva de los ruedos, a consecuencia de serias lesiones cerebrales que hacían peligrar su vida.Aquí el parte medico:El Sr. David Eduardo Silveti Barry, ha sido tratado por nosotros a partir del politraumatismo y trauma craneoencefálico sufrido el 16 de Octubre del 2002, durante una corrida en San Miguel de Allende. En aquella ocasión presentó pérdida de conciencia y mostró una Tomografía Computada de Cráneo con un edema cerebral y hematoma bifrontal mínimo que para la Resonancia Magnética realizada el 27 de octubre del 2002 estos datos habían desaparecido aunque se encontraba un quiste aracnoideo y un fenómeno irritativo de la corteza cerebral demostrado en el EEG. Se mantuvo en tratamiento y volvió a su actividad como torero, sin embargo el Sr. Silveti sufre otro trauma craneoencefálico durante una corrida de toros el 15 de febrero del 2003 en Juriquilla Qro. Y el 27 de febrero del 2003 sufre un mareo que fue analizado con estudios de la actividad eléctrica cerebral en el que se demostró de nuevo la irritación cortical cerebral. Con base en lo anteriormente descrito, hemos decidido pedirle al Sr. Silveti una abstención transitoria de su actividad en los toros, para mientras tanto recibir un tratamiento neurológico específico con medicamentos y reposo relativo. Atentamente, Dr. Enrique Otero Siliceo A lo que el propio torero afirmaba:"Creo que Dios me está indicando que no debo continuar toreando, pero espero que la ciencia encuentre el camino adecuado para cambiar esos designios".
“El balance en mi vida personal y profesional ha sido positivo; tengo cinco hijos y ustedes saben lo que se siente por ellos, y logré cosas que jamás imaginé poder alcanzar”. “Si sólo se tratara de rehabilitación en mis rodillas, me entregaría totalmente a los tratamientos para retomar mi vocación, pero ante las lesiones en el cerebro, nada puedo hacer."“La vocación al toreo es algo que Dios le da y como hombre lo debes llevar al máximo con entrega y pasión, pero si te pone en una situación en la que no lo puedes ejercer, es como una advertencia seria en la que pones en una balanza la vocación o la vida”..…LA VOCACION O LA VIDA, palabras que seguramente retumbaron en la mente de David aquel 12 de Noviembre del 2002…… el 13 de Noviembre del 2003, leiamos lo siguiente en los periodicos: David Silveti se mató ayer de un tiro sentado en la cama donde dormía de niño. Su padre entró a la habitación tras escuchar el disparo. Junto al cadáver encontró una carta del hijo. "Esto ya no es vida", decía en una de sus líneas. Desilusionado porque ya no podía torear a sus 48 años, y le iba mal en los negocios, Silveti le había dado un beso especialmente cariñoso a su padre antes de retirarse a orar en su rincón favorito desde niño en el rancho de la familia en Salamanca, Guanajuato. Instantes después se pegó un balazo en la sien con un revolver calibre 38. “De repente un disparo me alertó, subí a su recamara y lo vi tendido a un lado de su cama”, dijo su padre, Juan Silveti. José Antonio El Capitán Ramírez, su apoderado, reveló que el matador dejó una carta en la que justificaba su decisión. Ramírez explicó que Silveti era maniaco depresivo, enfermedad que se le había agudizado en los últimos meses debido a que desde enero el doctor le prohibió torear porque si recibía golpes en la cabeza corría el riego de quedar parapléjico. Además, el torero sufría males físicos: tenía 43 intervenciones quirúrgicas en el cuerpo, 14 de ellas en la rodilla izquierda. El apoderado argumentó también que la decisión de Silveti obedeció a un padecimiento maniaco depresivo, que fue parte de los problemas neurológicos que le impidieron su regreso a las plazas. Y el médico que lo atendía reveló que nunca pudo encontrar la dosis exacta de medicamento que él suponía podían curar los padecimientos de Silveti, lo cual provocó el desenlace de ayer en Salamanca. Mientras Juan, el padre, recordó los últimos instantes de El Rey David: “Nos dijo que iba a meditar, como lo hacía siempre que venía al rancho. El domingo pasado habíamos comido con sus hijos. Hoy vino para platicar, un poco desilusionado porque no le había ido bien en los negocios, nos dio un beso especialmente cariñoso, se fue a su habitación de niño y de repente oí el tronido, acudí a ver qué sucedía y lo vi tendido". Y agregó: “Yo no quise preguntarle mucho de si podría torear o no, era algo que le afectaba mucho, pero él tomó esa decisión (de suicidarse). Dios no lo quiso, lo quiso él”, dijo el también ex matador de toros.
Sin lugar a dudas el ejemplo más contundente de vocación torera de los últimos tiempos lo constituye David Silveti. Soportar la larga y dolorosa rehabilitación que le significaron más de 40 operaciones, saberse limitado en cuanto a movilidad se refiere, dejar la tal vez cómoda posición de "leyenda" que lo marca como "El Rey David" y la tranquilidad de los negocios para, a los 47 años, volver a sentir miedo y el peso de la responsabilidad, no tiene otra explicación más que el de la vocación.La enorme sensibilidad del Rey David, se traduce en la estética elegante de su toreo, y esa no se pierde en la memoria donde queda grabada para siempre, a pesar de sus fallas con los aceros, el drama y clasicismo de sus memorables faenas provocaron tan grandes emociones, que inesperadamente surgía el llanto incontenible en ojos de muchos aficionados, David logro transmitir un peligro auténtico y muy intenso, como nadie lo ha logrado en los últimos tiempos.David, gracias porque con las zapatillas clavadas en la arena, quieto como una vela que no daba luz sino para percibir la distancia brevísima entre toro y torero, entre la muerte y la vida, tu toreo nos hizo elevarnos, como incienso ritual hasta el cielo y contemplar desde ahí como hilvanaste con finura y elegancia la faenas con el sentido evidente de una oración en la que todos participábamos.
Laura Resendiz
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