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Mi torero es el Cid por David Guillén.
| Mi torero es el Cid por David Guillén. |
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| escrito por silvia | |
| Wednesday, 13 de May de 2009 | |
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DECLARACIÓN DE INTENCIONES: MI TORERO ES EL CID Si ustedes han dedicado algo de su tiempo a leer las impresiones taurinas que suelo plasmar en este portal, habrán podido darse cuenta que después de los toros, tengo otra afición, que es el fútbol, lo habrán observado, porque muchas veces, casi sin querer, se me escapa alguna alusión al deporte rey; y les haré otra confesión, soy del F.C. Barcelona; taurino y del Barça, ahí va eso, ¿que les parece?.Y me encanta porque una vez más, esto tira por los suelos, las verdaderas intenciones de muchos antitaurinos de mi tierra, catalán del Barça y taurino, si, y a mucha honra. Pero lo que les quería transmitir en estas líneas, no va por ahí, lo digo, porque me asquea que muchos periodistas y muchos medios de comunicación de ámbito nacional, no pueden disimular su madridismo, que por otro lado me parece muy bien, pero tienen que ser imparciales, o en todo caso, que lo reconozcan públicamente y sabremos a que atenernos, y cuidado, que encuentro hasta lógico y legítimo que Telemadrid, sea del Real Madrid, TV3, sea del Barcelona y que Canal 9 sea del Valencia, pero los medios nacionales son de todos los españoles y todos no somos del equipo blanco y aunque lo normal es que se dedique más tiempo a los equipos importantes, no se deberían decantar por ninguno, excepto en todo caso por la selección nacional, y dejarse, por ejemplo, de esa sonrisita, de cierto periodista, por llamarle de alguna forma, siempre después de un tropiezo del Barça, o incluso, esa manía de pasar corriendo a Fernando Alonso y Rafa Nadal cuando el Madrid no va bien y el Barça todo lo contrario, recuerdo ahora también, que en la época del Dream Team, su salvador, era habitualmente el piloto Carlos Sainz. Pero vayamos a los toros, que es lo que nos ocupa ahora. Cuando escribo la crónica de una corrida, mi intención es que a ustedes les llegue la información de la misma, de la forma más objetiva posible, ojo lo que no se puede evitar, es que cada una que se escriba, refleje la visión de su autor y en este mundo nadie posee la verdad absoluta, pero si que intento y repito, ser lo más objetivo posible, dejando de lado mis simpatías por ciertos toreros, o mi percepción no tan buena de otros y siempre desde el respeto más absoluto por todo aquel que se pone delante de un toro, motivo por el cual, si que es cierto, que me lo pienso y mucho antes de decir que alguien ha estado mal, buscando siempre algún aspecto positivo en su actuación, que seguro que lo hay. Soy de los que piensan que un hombre que es capaz de estar veinte minutos intentando engañar con un par de trapos, a una fiera de más de quinientos quilos y dos sables por bandera, nunca puede estar mal, lo veo como un insulto, la verdad. Pero para no caer en el error que citaba al principio del artículo y para que ustedes no tengan dudas de mi imparcialidad, si les reconozco sin pudor alguno, que mi torero es El Cid, aunque eso sí, si hay que observar que no ha tenido en algún momento una buena actuación, el primero en decirlo seré yo, aunque me pese, igual que reconozco que su temporada anterior, no estuvo al nivel de lo que el de Salteras, nos tenía acostumbrados y sobretodo, quizá por culpa de la dichosa espada. Pero no me escondo, como creo que no lo han hecho otros críticos a lo largo de la historia, salvando las lógicas, notables y apreciables distancias, por ejemplo el gran Gregorio Corrochano con Joselito el Gallo, o el polémico Alfonso Navalón, con Julio Robles. Creo sinceramente, que aunque parezca una contradicción, es un ejercicio de imparcialidad. Comento lo que veo, pero sin esconder quien es el torero que admiro, así ustedes saben “de que pie cojeo” y pueden valorar aun mejor lo que escribo. Para mí, El Cid, representa el toreo serio, empezando por su figura quijotesca, por su manera de ser, por su forma de estar en la plaza, y por su toreo, de pocas florituras pero artístico al mismo tiempo, profundo, templado y rotundo. Me gusta con el capote, siempre enganchando delante y sobretodo el temple con que ejecuta el lance. Me gustaría destacar también, la suavidad con la que acostumbra a llevar el toro al caballo, cosa que no he oído que le destaquen los locutores que suelen narrar las corridas, por ejemplo; fíjense, parece que el capote vaya levitando. Con la muleta, que decir, sobretodo de la izquierda, siempre dejando la muleta delante y haciéndonos preguntar cada vez que da un pase, el eterno dilema de la definición del temple, si es torear a la velocidad que marca el toro o bien es hacer pasar al astado a la velocidad que indique el diestro, para rematar atrás, haciendo girar una y otra vez el toro alrededor de su cuerpo, bajándole la mano todo lo que se puede. Y con esa quietud y esa composición lógica de la faena y ese entender a la mayoría de los toros, como por ejemplo los temidos Victorinos, seguramente el diestro actual que mejor los torea y con el valor suficiente para encerrarse con ellos y triunfar. Solo un pero, a todo esto, la espada, que le ha privado seguramente de tener muchos más triunfos y de ser más reconocido, aunque para los buenos aficionados, Manuel Jesús, sin hacer mucho ruido, ocupa un puesto de lujo en sus exquisitas preferencias. Esperemos que este año la tizona esté afilada y que El Cid nos deleite con su toreo bueno para que un servidor, con el permiso de ustedes, pueda decir con orgullo en sus crónicas: “este es el mío”. Por David Guillén |
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| Modificado el ( Wednesday, 13 de May de 2009 ) |
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