Ferias Taurinas
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Crónica de la primera de Olivenza.
| Crónica de la primera de Olivenza. |
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| escrito por silvia | |
| Sunday, 02 de March de 2008 | |
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Ponce arma un lío en Olivenza y sale a hombros junto a Ferrera. Como viene siendo habitual, la localidad oliventina se llena de aficionados y curiosos estos primeros días del mes de marzo. Hoy daba comienzo la feria taurina, con una corrida en la que se anunciaban el maestro Enrique Ponce, el paisano Ferrera y Sebastián Castella, con toros de Garcigrande. En los tendidos no cabía un alfiler en una tarde de temperatura agradable. Mª Carmen Menacho. Tras romper el paseíllo el público, quizás en un gesto de agradecimiento o de emoción por haber comenzado la temporada taurina, obligó a los tres matadores a saludar desde el tercio, brindándoles una calurosa ovación. Los tres primeros astados, sosotes y descastados, que saltaron al ruedo no dieron demasiado juego. Tan sólo el segundo, que le correspondía a Antonio Ferrera tuvo algo más de fuelle. El extremeño lo aprovechó para lucirse en banderillas, espectacular como siempre y arrancar, así, la primera ovación de la tarde. Tras una faena templada, de muletazos limpios y acompasados, Ferrera inauguró el marcador de los trofeos con una oreja. Pero lo mejor estaba por llegar, la segunda parte de la corrida comenzó con el faenón que Ponce instrumentó al cuarto toro, que de salida no auguraba lo que después se vio. Gracias a una buena lidia en los primeros tercios y dejándolo muy entero en el caballo (como ha sido la tónica general de la corrida), el toro comenzó a romper con entrega y profundidad. El maestro de Chiva lo sacó a los medios con muletazos a media altura, mimándolo; para seguir en redondo, con unas tandas de toreo desmayado, con mucho temple y ligazón. Con la zurda, al son del pasodoble de Nerva, de nuevo levantó al público de sus asientos. Empezó la tanda con el pase del tres en uno, para después ligar con una serie de naturales templados, serenos, con muy buen gusto. Cuando la plaza ya estaba caldeada por la emoción de la faena, Enrique cambió la muleta de mano y, con las piernas semiflexionadas, gesto típico del valenciano en los comienzos y finales de faena, toreó en redondo y remató con un soberbio pase de pecho. Se encontraba tan a gusto en la cara del toro que le llegó un recado del palco antes de entrar a matar. Lo finiquitó de estocada entera y los tendidos se volvieron una nube de color blanco, dos orejas y vuelta al ruedo para el toro. Tras el éxtasis en el que se veía inmerso el público, saltó al ruedo el quinto de la tarde, uno de los mejores toros del festejo, de mejores hechuras y mayor definición de salida pues fue pronto y desarrolló un excelente tranco, sobre todo por el pitón derecho. De nuevo Ferrera en el tercio de banderillas estuvo sobresaliente, con cuatro pares de enorme emoción y espectacularidad, sobre todo el del retrovisor o el ajustado quiebro por dentro. Brindó a la banda de música y llevó a cabo una faena limpia, templada, bastante asentada, pero que no llegó a provocar el delirio del público, quizás porque el extremeño no nos tenga acostumbrados a ese repertorio o porque el toro expuso demasiada calidad. Mató de una estocada entera baja y cortó otra oreja. El más desafortunado en el sorteo fue Sebastián Castella, a quien le tocó lidiar con el peor lote de la tarde. El primero del francés fue protestado por su excesiva flojedad y nada pudo hacer Sebastián ante esa situación, aunque sí dejó constancia del buen momento en que se encuentra en alguna que otra pincelada. El que cerró plaza, feo de hechuras, flojo y de poco recorrido tampoco dio opción para el lucimiento. Al término de la corrida el maestro Ponce y el gran Ferrera cruzaron en hombros la puerta grande del coso oliventino, convirtiéndose en los primeros triunfadores de la presente feria. |
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| Modificado el ( Sunday, 02 de March de 2008 ) |
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