Entrevistas Taurinas
Entrevistas taurinas
Entrevista a D. Santiago Martínez Fornés.
| Entrevista a D. Santiago Martínez Fornés. |
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| escrito por silvia | |
| Monday, 18 de February de 2008 | |
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D. Santiago Martínez Fornés es Académico de las Reales Academias de Medicina de Zaragoza, de Palma de Mallorca y de Asturias y León; es Vicepresidente de la Asociación Española de Médicos Escritores y, entre otras muchas cosas, es socio de la peña taurina El Puyazo de Madrid. Es una persona muy cordial, muy interesante, con un trato exquisito, con muchas vivencias y con mucha sabiduría para saber contarlas. Nos reunimos en su consulta en la madrileña calle Paseo de la Castellana, y en ese rincón-museo que alberga su trabajo se desarrolla esta entrevista. También hubo tiempo para que D. Santiago me mostrara medallas que pertenecieron al escritor Valle Inclán, un ejemplar de La Colmena firmado por D. Camilo José Cela, para que me comentara el mérito del doctor Ramón Castroviejo, el primero en hacer un transplante de córnea, para que me hablara de Minoru Yamasaki, constructor de las Torres Gemelas de Nueva York, para que alabara a Severo Ochoa o a Gregorio Marañon, sus maestros, para que me transmitiera datos sobre cirugía taurina, sobre la cornada de Paquirri que le provocó la muerte… y más cosas. Escucharle, con su forma de hablar pausada y llena de conocimientos, es un placer. La próxima vez que le visite me ha comentado que me enseñará los comics que en sus ratos libres dibujaba Fernando Fernán Gómez. Eso será maravilloso, y es que además de taurino, el doctor Martínez Fornés es un hombre muy culto y buen amigo de sus amigos. Nuestra conversación versó sobre la Fiesta de toros y el público taurino, así se desarrolló: - ¿Qué opinión tiene de la Fiesta de toros? - Yo entiendo la Fiesta como un rito fascinante, el mismo nombre evoca a una ceremonia religiosa. Es un rito en sí, desde el complicado momento de vestirse el torero su traje bordado en oro y seda, que puede recordar a una casulla sacerdotal, lento, solemne, meticuloso… cómo cuando se viste a una novia, la puntualidad, el paseo de la cuadrilla que evoca el paso solemne de una procesión, la música, el brindis del torero, la muerte del toro como sacrificio… La Fiesta tiene más de procesión sentada que de mero espectáculo, más liturgia que tramoya… En modo alguno es un espectáculo cruel, no sufre el toro cuando la espada se le entierra como tampoco lo hace el torero cuando el asta del toro rasga sus entrañas. En el ruedo hay una extraña comunidad de sangre, no sabe el artista si la sangre que mancha su traje de luces es suya o del toro, esa es la pelea… - ¿Hay riesgo? - Sí, pero no más que en otras actividades cotidianas, fíjate que en las plazas de toros hay que contatibilizar muy pocas muertes. Cuando hay un riesgo, que creo que es implícito a la vida, ya que vivir es arriesgarse, hay una posibilidad de morir. Torear es un diálogo a muerte entre el hombre y el toro. Escuché unas declaraciones de El Niño de la Capea que decía: “el torero que no sea capaz de asumir no sólo la cornada, sino la propia muerte en el ruedo, nunca podrá gozar del toreo”. Es precioso lo que dice, verdad? - Cierto. - Otra cita que viene muy a cuento con lo que estamos diciendo es de Valle Inclán y Belmonte. Te cuento, después de una faena gloriosa del matador se le acercó el gallego y le dijo: “Has estado formidable, Juan. Sólo te falta morir en el ruedo”, a lo que contestó modestamente el matador: “Se hará lo que se pueda, Don Ramón. Se hará lo que se pueda”. Peligro existe en la Fiesta de toros, pero no más que en un fin de semana en la carretera. Creo que el torero teme más hacer el ridículo que ser prendido por el toro. Para el ridículo no hay cirujano eficaz. - ¿Qué podría decirme de la cirugía taurina? - Que en una plaza tener un buen cirujano taurino es una bendición en muchos casos, piensa que en un hospital hay traumatólogos, cirujanos, oculistas, cardiólogos… y cuando llega un accidentado le atiende el que sea de su especialidad, pero en una enfermería de una plaza de toros, el cirujano debe atender con prontitud y presteza cualquier incidente, ya sea una cornada, una traumatismo grave, una rotura de un hueso… tiene que ser diligente y sabio. Por suerte ahora las cosas han ido avanzando y casi todas las plazas que no cuentan con una buena enfermería cuentan con una UVI móvil que permite trasladar al herido con rapidez a un hospital. A mí me han contado muchas anécdotas de cornadas cirujanos taurinos, por ejemplo, cómo Paquirri, en el que sería su lecho de muerte, confió en el médico de la plaza y, cogiéndole las manos, le dijo al cirujano que él confiaba plenamente en su saber. O cómo un torero se abrió con un cuchillo una cornada que había formado un túnel porque escuchó decir al cirujano que para limpiar y desinfectar la herida prefería tenerla abierta y cortar los bordes. - Usted es socio de la peña taurina El Puyazo, a la que yo también pertenezco, ¿qué opinión le merecen las peñas taurinas? - Creo que es lo más genuino del mundo caballeresco de los toros. Semejan una cofradía, como devotos apiñados en torno a la Fiesta. Ortega y Gasset decía que la obligación de un buen aficionado no es juzgar sino apasionarse. - ¿Qué opina del público taurino? - Es otro mundo, nada tiene que ver con el público que acude a eventos deportivos como fútbol, baloncesto o boxeo. Ese es masa, muchedumbre… es una colectividad primitiva, bárbara, atávica, que devora al individuo. En los toros dentro de la colectividad se conservan los valores individuales y eso lo convierte en público. No es el taurino una masa gregaria e histérica. Es un público gozoso de su libertad que en ocasiones quiere hacerse oír, imponer sus criterios… aplaude, presiona al presidente… - ¿Hay diferencias entre el público del norte de España y el del sur? O entre el taurino español y el francés o el latinoamericano? - Mínimas, algunas hay, pero no son demasiadas. En México son más festivos y alegres, aquí son más serios, como un juez que hace balance entre la vida y la muerte, en Francia más silenciosos. Creo que las diferencias radican entre público de sol y de sombra. El de sol es más exigente, más entusiasta, a favor o en contra de la actuación, más jubiloso. Aceptan el sol como una ofrenda a la Fiesta. Esa creo yo que es la diferencia más notable en el público taurino: el sol y la sombra. Desde el sol, según Jorge Cela Trulock, la sombra parece una cueva umbría y refrescante; desde la sombra, el sol algo insoportable. Afortunadamente cada vez van más mujeres a los toros, antes sabrás que era una Fiesta de hombres y para hombres, ahora ya no, eso ha cambiado. Una tarde durante unas conferencias me confesaba Antonio Bienvenida que pensaba que si no asistiesen mujeres a los Toros no valdría la pena ser torero. Ni conferenciante, le añadí yo. - Muchas gracias por sus palabras. Antes de despedirnos me regaló sus Fornerías, que a modo de las greguerías de Gómez de la Serna, publica mensualmente y con muy buena crítica. Ésta es la que me dedicó: deliciosa: “Cuando Eugenio Montes me refería que “Elegancia es hacer de la vida –de tu vida- una obra de Arte”, los dos pensábamos en una damisela llena de glamour… como TÚ”. |
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| Modificado el ( Monday, 18 de February de 2008 ) |
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