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"...la tauromaquia es un fiel reflejo del decadente estado social y político español" Salguero Duarte
Tras la feria de Jaén, finalizó una interesante temporada taurina en la Península, en la que en un principio Alejandro Talavante, parecía que iba a tirar del carro del escalafón de matadores de toros e iba a poner esto a reventar. Pero, José Tomás, en junio reapareció en Barcelona capital de Cataluña, donde la Fiesta por méritos propios y políticos, iba en picado hacia su desaparición. Y, de nuevo revolucionó el toreo, eclipsando no sólo a Talavante sino a bastantes matadores de toros, acabando con la relajación existente en las últimas temporadas, al poner a cada uno en su sitio y demostrando que más mentiras y fraude no caben. Pero, no estoy de acuerdo, el que José Tomás quiera ser mitificado dejándose coger atropellando la razón...
Los genios, surgen de muy tarde en tarde en la Cultura y en las Artes. Y, generalmente se expresan con sus utensilios, trastos e instrumentos de trabajo; relacionándose exclusivamente con sus allegados y con personas de confianza. Pero, José Tomás al que tanto admiro, recientemente ha realizado unas desafortunadas declaraciones en México sobre Enrique Ponce.
Siendo un grave error por su parte, porque el maestro de maestros Enrique Ponce, es un figurón del toreo indiscutible, al que le sirven todos los toros, haciendo lo difícil fácil con su gran técnica y maestría. Habiendo demostrado sus amplios conocimientos a lo largo de su ejemplar carrera, con su vergüenza humana y profesional en cualquier plaza de toros o lugar.
Otro de los hechos importantes a destacar, ha sido las retiradas este año de los maestros César Rincón y Jesulín de Ubrique. Deseando que esas decisiones sean definitivas, porque fue tristísimo ver a Ortega Cano, echando toda su carrera por la borda, una vez más, en esos bochornosos espectáculos en los que se ha visto inmerso. Pero, felicito a los que han dado la cara con sus diferentes formas de interpretar el toreo, especialmente a los que han copado los primeros lugares del escalafón como son El Juli, El Cid, El Fandi, Ponce, El Cordobés, Padilla, Rivera Ordóñez, Finito, Castela, Perera, Ferrera, Conde, Manzanares, Liria… Y a ese grupo que anda intentando dar el salto: Curro Díaz, Cayetano, Alfonso Romero... Sin olvidarme de todos aquellos que no le han dado la oportunidad para demostrar su clase y torería, porque la tauromaquia es un fiel reflejo del decadente estado social y político español.
Mención especial para el genial Morante de la Puebla, porque cuando toreó en Los Barrios a principios de temporada, días antes de su encerrona en Madrid, percibí que estaba fuerte en todos los aspectos, pero lamentablemente tuvo que cortar la temporada por motivos ajenos a su voluntad.
Pienso, que el maestro necesita llevar a su lado, a un apoderado del talante y profesionalidad de Pepe Luis Segura, para que lo aísle herméticamente de la maraña y mugre que pululan alrededor del toro y toreros.
En el mundo taurino y especialmente en el Campo de Gibraltar, no ha pasado desapercibida la temporada realizada por Salvador Vega. Y, los que acusaban a Pedro Castillo, como el causante de todos los males de Vega, tendrán que buscar el culpable en el propio torero o en su entorno. Ya que en esta temporada con otro apoderado, lamentablemente, tampoco ha salido definitivamente del bache donde permanece.
Por lo tanto, a Pedro Castillo lo que es de Pedro Castillo, porque luchó y se partió la cara por Vega, más que si fuera uno de sus hijos; colocándolo en las mejores ferias en dinero, con lo más florido del escalafón de matadores de toros y con ganaderías de prestigio. Pero, Salvador Vega, una tarde por la espada y la siguiente por otra causa, no respondió a las expectativas despertadas.
Por consiguiente, “no se han acabado los bocadillos y ni las entradas gratis para los toros”, o algo similar como escribiera este verano el periodista José Manuel Laza.
Porque, la próxima temporada se tendrá que orientar nuevamente, para seguir a su cuñado, Salvador Vega, por las plazas donde lo contraten... Para continuar haciéndole sus personalísimas e interesadas crónicas taurinas, sin el Código Deontológico del periodismo en la mano. José Salguero Duarte. |