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Articulos de Tauromaquia
Da la vuelta; nos vamos a por mi madre. Artículo de Francisco Mateos.
| Da la vuelta; nos vamos a por mi madre. Artículo de Francisco Mateos. |
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| escrito por silvia | |
| Saturday, 13 de October de 2007 | |
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"Da la vuelta; nos vamos a por mi madre" Francisco Mateos.- Sevilla Taurina. Dejó en la cuneta del olvido transitorio los fantasmas que perturban su cabeza para centrarse sólo en un objetivo: triunfar y disfrutar. Ese fue su secreto. Pero a pesar de ser tarde de emociones fuertes, jamás dejó de tener los pies en la tierra y mantener la cabeza en su sitio. Ya se sabe: corazón caliente y cabeza fría. Aunque alguna lágrima se escapó mientras hacía el paseíllo con la Maestranza ovacionándole por la torera gesta de enfrentrase a seis toros, ni cuando cortó las dos orejas tras una faena de raza y gusto, nunca, nunca dejó de tener la mente despejada. Ni siquiera cuando su primo y a la vez mozo de espadas lo izó a hombros en la vuelta al ruedo final, ni cuando antes de cruzar la Puerta del Príncipe fue su propio hermano mayor y banderillero, Luis Mariscal, el que pidió llevarlo desde el ruedo maestrante a hombros hasta ese Paseo Colón que huele a Guadalquivir, ni siquiera en esos momentos dejó de pensar serenamente. Allí, en la plaza, estaban todos: su hermano en el ruedo junto a él; en los tendidos, sus hermanas, su padre Luis Mariscal, su tío Pedro Santiponce, su novia, a quien le dedicó el brindis del último al que le cortó la oreja que le abría la Puerta del Príncipe... todos estaban y todos le vieron disfrutar de esa salida a hombros que tanto necesitaba. Todos, menos una persona: su madre. Salvadora Cortés -el joven sevillano lleva el nombre y hasta el apellido de su madre en los carteles- se había quedado sola, en Mairena, sufriendo esa angustia de la que sólo saben las madres de los toreros. En esta ocasión no era sufrir 40 minutos, lo que tardan dos toros en corrida normal: esta vez era sufrir dos horas, toda una corrida entera para su hijo pequeño. Pero ese hijo mantuvo tan serena la mente siempre que, tras entrar en la furgoneta a duras penas por la muchedumbre que lo aclamaba al salir a hombros, allí mismo en la Puerta del Príncipe, nada más arrancar el chófer en dirección al hotel, Cortés le dijo: "Da la vuelta; nos vamos a por mi madre". Y vestido de torero, con cuatro banderilleros más en la furgoneta, se pusieron en marcha hasta el cercano pueblo de Mairena, a unos 10 km de Sevilla, atravesando la ciudad vestidos de luces. Esta vez la madre, Salvadora Cortés, no recibió ninguna llamada de teléfono de su hijo pequeño para contarle desde el hotel que estaba bien tras la corrida. Esta vez sonó la puerta de casa. Al abrirla estaba allí, su hijo pequeño, vestido de luces, con cuatro orejas en las manos y la gloria de la Puerta del Príncipe aún reflejada en sus emocionados ojos. "Venga mamá, para la furgoneta con la cuadrilla, que hoy cenamos todos juntos; también tú. Te lo mereces". |
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| Modificado el ( Saturday, 13 de October de 2007 ) |
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