Datos de Interes
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ESPECIAL: José Tomás en Pontevedra, el mar deja de moverse.
| ESPECIAL: José Tomás en Pontevedra, el mar deja de moverse. |
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| escrito por silvia | |
| Sunday, 05 de August de 2007 | |
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José Tomás es toreo y es arte. Vestido de grana y oro, cada uno de sus gestos es el gesto de un torero que escribe su nombre con letras mayúsculas en la historia de la Tauromaquia. Su regreso a los ruedos es una bendición, permite soñar el toreo de verdad. Cualquier toro es bueno para el matador de Galapagar, les extrae lo que sea, aunque no tengan nada. José Tomás inventa faenas imposibles. El primero de los oponentes de la leyenda viva del toreo no fue precisamente una res buena, se trató de un astado que manseó, del que hubo que tirar bastante. Ningún problema para el diestro madrileño. José Tomás lució una vez más su quietud, su temple, su clase, esa personalidad tan fascinante, esa estampa torera, unos toques tan sutiles que el público de Pontevedra enloquecía, unas faenas que se llaman perfectas y se apellidan soberbias. José Tomás inició su andadura con unas verónicas que elevan el concepto del toreo a los altares, bordó unas chicuelitas que hicieron brotar olés a coro, enmudeció a los tendidos con sus cites, la posición de sus pies, el juego prodigioso de su muñeca, esa lentitud, esa soberanía, José Tomás es arte puro en estado natural. Se llevó dos merecidas orejas que paseó con el garbo de los toreros auténticos. La espera, las colas y los elevados precios de las entradas habían merecido la pena, Pontevedra disfrutaba de la esencia y el duende del recién reaparecido José Tomás. Su segundo toro, realmente, no valía nada. Mermado, escaso de fuerza, de juego nulo… muchos otros matadores se habrían rendido ante la evidencia. José Tomás decidió fantasear, soñó una faena, y así la ofreció al asombrado público que, en ocasiones, guardaba un respetuoso silencioso para contagiarse de la divinidad que desprende el de Galapagar. Labor despaciosa, mucho temple, incluso el mar cercano a Pontevedra dejaría de moverse para contemplar los lances que ejecutó el torero madrileño. Magnífico con el capote, superior con la muleta, muchas cámaras fotográficas inmortalizando secuencias perfectas de arte y clase torera, de nuevo José Tomás en estado natural. Circulares y manoletinas de una elegancia sublime, gestos y posturas, incluso andares, que consiguieron que la mayor parte de los espectadores se emocionara de verdad. “Lo saca todo de donde no hay nada”, exclamaban muchas voces. Sin oreja tras su segunda actuación por sus fallos a la hora de matar, José Tomás fue despedido entre vítores y clamores. Su paso por Pontevedra es, sin duda, uno de los mejores momentos de este verano de 2007. Ancianas muy aficionadas, pertenecientes a la peña de Veteranas, no salían de su asombro al abandonar al atardecer la plaza de la ciudad del Lérez. El estupor dibujado en el rostro y una sonrisa de complacencia. José Tomás reconcilia al más renegado con el arte del toreo… José Tomás baila en el ruedo, interpreta, siente al toro y lo conduce donde él quiere, manda, ejecuta, José Tomás convierte en espectáculo cada uno de sus movimientos, hasta el más nimio, José Tomás es leyenda, es otra historia, un torero diferente, nadie, ahora mismo, ningún otro torero, puede arrebatarle el trono que sólo él posee. Es el príncipe de los ruedos. Cristina Padín |
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| Modificado el ( Sunday, 05 de August de 2007 ) |
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