Datos de Interes
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ESPECIAL SAN FERMÍN
| ESPECIAL SAN FERMÍN |
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| escrito por silvia | |
| Saturday, 07 de July de 2007 | |
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PAMPLONA. Pamplona. Ciudad del Norte, regia, bella y acogedora. Calles repletas de arte y reino con un pasado histórico. Pamplona es urbana, y también ofrece el encanto natural de paisajes muy hermosos, donde la Naturaleza dibuja formas caprichosas. Pamplona, moderna y cosmopolita, avanza con la rapidez que dictan las leyes del siglo XXI, pero también concede espacio a la tradición, y jamás olvida sus costumbres. Sus hermosas costumbres. Cada 6 de julio, Pamplona vibra de emoción… Sentimientos, alegría desatada, calor, verano incipiente y promesas en el aire. Todo es posible: San Fermín empieza de nuevo. San Fermín, ese obispo y mártir que derramó su sangre por Cristo, es el patrono de las corridas de toros – no de la ciudad de Pamplona – que se celebran en ese lugar también conocido como Iruña entre el 7 y el 14 de julio. Año tras año. Pamplona le honra, y, con el chupinazo del día 6, se pone en marcha julio tras julio una sucesión vertiginosa de días de fiesta que atraen cada vez a un mayor número de visitantes. Dicen que el escritor norteamericano Ernest Hemingway es muy responsable de que los tradicionales “sanfermines” pamploneses sean festejos mundialmente conocidos. Es probable que tal afirmación tenga mucho de verdad, lo cierto es que, durante una semana, una marea blanca y roja recorre las calles de Pamplona buscando la esencia de lo auténtico. Fiesta en estado puro. Sensaciones a flor de piel. Empatía. Sudor y agua que se arroja desde los balcones. Correr con los toros, adrenalina en las venas y el corazón latiendo más que nunca. Dicen que es una fiesta popular, que nadie es extraño en San Fermín, que reina la amistad. Creo que es cierto. Cada mañana, el encierro. Toros y mozos al galope por unas calles resbaladizas en esas mañanas del Norte que se despiertan llenas de luz. Santo Domingo, Estafeta, Mercaderes… nombres tan cercanos, tan nuestros, tan escuchados. Las caídas, las cornadas, los cabestros ejerciendo su plácida labor de conductores de toros díscolos hacia la plaza. La misma plaza que, por la tarde y con esos calores que el mes de julio regala, vibrará con las faenas que los toreros elegidos ofrecerán a los espectadores. Diestros consagrados y otros que empiezan, todos unidos en ese cáliz que es la Fiesta, todos entregados, dándolo todo en el ruedo pamplonés, lidiando y dando muerte a los mismos toros que por la mañana recorrieron un paseo que ya se ha convertido en mítico. Pamplona fascinó a Hemingway, y a su mente literaria. Pamplona cautivó a Ordóñez, que llegó a demostrar su alta valía como corredor de encierros. Pamplona sigue enamorando, “ uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio… San Fermín” está hoy más vivo que nunca, cada vez son más las personas que peregrinan desde cualquier rincón del mundo para empaparse del ambiente y sentir en sus carnes la emoción. El ritual. España es un país de tradiciones. Y quizá eso es lo que hace que España sea mágica… y destino preferente para viajeros y almas inquietas. San Fermín es todo un ritual, un abanico de bellos rituales. Como el cántico que, cada día antes de las ocho de la mañana, los mozos ofrecen a su patrón. “ A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición.” Protección y ofrenda, milenaria costumbre. San Fermín acaba de empezar…Es siete de julio, principios de verano, sol y calor para una buena corrida de toros, y mañana otra ganadería diferente, y de nuevo seis astados corriendo con toda su bravura por los adoquines de la Pamplona histórica. Y el tintineo alegre del cencerro de los cabestros, y las camisetas verdes de los pastores, y su ejemplar labor, en ocasiones ni siquiera valorada. Aunque a veces parece mentira, todo empieza y todo acaba, la vida es cíclica, y se mueve, y pronto, aunque parezca que no, pamploneses y pamploneses de esa semana de ferias entonarán el “pobre de mí”, y derramarán lágrimas de tristeza, y desearán que la fiesta no termine. Terminará… como siempre, porque para que algo empiece otro algo tiene que terminar. Y eso es lo bonito de la vida. Que se acabará este San Fermín y llegará otro…con idénticas ilusiones e iguales sentimientos… un nuevo chupinazo y otra vez el típico “ pobre de mí”. Y el año, sin detenerse, avanzará de nuevo, y amanecerá otro 7 de julio. Cristina Padín. |
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