Entrevistas Taurinas
Entrevistas taurinas
Entrevista a David Martín de Vidales.
| Entrevista a David Martín de Vidales. |
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| escrito por silvia | |
| Tuesday, 19 de June de 2007 | |
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David Martín de Vidales es un joven toledano, amable y simpático, que tiene muchas ganas de decir muchas cosas en el universo taurino. Se entrena a diario y a conciencia, y espera con ansia pero sin desesperanza una oportunidad. Estar, como él dice, “sentado ahora en el banquillo” es muy duro, pero muy positivo porque le sirve para esforzarse todavía más y para darse cuenta de que no se ha equivocado al optar por esta arriesgada, y bella, profesión. A David Martín de Vidales y a David Mora les conozco en un programa de radio. Faltan tres días para la Goyesca de Ronda, ya se ha presentado mi libro, y hablamos mucho de la familia Ordóñez. Los dos “Davides” se muestran encantadores, y se inicia allí una relación muy bonita de camaradería. El sábado, 16 de junio, me encuentro con David Martín de Vidales en una cafetería del barrio de Salamanca. Fuera llueve, parece otoño. David aparece acompañado de su buen amigo Manuel. Con cafés con leche delante, y tés americanos porque allí no saben preparar irlandés, la conversación muy pronto se anima y se torna interesante. De todo lo que hablamos, esto que ahora se reproduce se puede interpretar como una entrevista realizada a David Martín de Vidales, joven, como se va ver, preparado, maduro, con una sensibilidad a flor de piel y con una tremenda ilusión por torear y por hacer disfrutar de su toreo a los amantes de este arte. - ¿Cómo empiezas tú a dedicarte al toro?. - Verás… de niño y sin ninguna tradición familiar. Mi padre es escultor, igual que mi abuelo y mi bisabuelo. Mi madre trabaja en un hospital, no había nada en la familia que hiciera suponer que yo me iba a dedicar a esto. A eso de los dieciséis años empecé a acompañar a mi amigo Ricardo, que era novillero, como ayuda de mozo de espadas. Empecé a picarme con el tema, con el campo, las capeas… Vi que me gustaba el tema y decidí, sin decir de momento nada en casa, apuntarme a la Escuela Taurina.
- ¿ A cuál?. - A la de Domingo Ortega. Como ya tenía dieciséis años no necesitaba consentimiento de la familia, así que me apunté, y con mis ahorrillos me compré un capote y una espada. Empecé a acompañar a mi amigo, y en casa lo escondía todo, hasta que un día llegué magullado y ya se dieron cuenta de que estaba toreando. - ¿Y?. - Y muy bien. Me han apoyado siempre. Mi padre ha ido dos veces a la plaza, a verme, y en las dos resulté lesionado por el toro, por lo que le he pedido que no vuelva ( je, je ). Y mi madre no puede verme…
- Normal, casi ninguna madre puede. - La mía, desde luego, no. Lo pasa muy mal hasta que no la llaman para decirle que todo ha ido bien. - ¿Cómo sigue tu trayectoria taurina? - Empecé con las capeas…Conozco a José Montes, que es el primer matador con el que tengo la oportunidad de entrenar. Y resulta que me clasifico a la vez para los certámenes Zapato de Plata y Puerta Grande. Me aconsejan que me presente mejor al de Puerta Grande, y va muy bien. Ahí tengo la oportunidad de conocer a Eugenio de Mora, que me aporta muchísimo, y me voy a entrenar con él a la finca, a Badajoz. - Qué bien, no?. - Sí, muy bien. Muy bonito todo. Recuerdo con mucho cariño las capeas, una semana que pasé en Salamanca, fue una semana en la que no salió el sol ni un solo día e hizo muchísimo frío… una vida así en plan bohemio… la gente se portaba muy bien con nosotros, tengo unos recuerdos preciosos. - Y, comentabas, que ahora estás sin apoderado… Has tenido mala suerte con tus apoderados?. - Noooo. No, para nada. Al contrario. Al principio estuve con Miguel Sánchez, que me ayudó muchísimo. Es una persona excelente. Después, bueno… por motivos personales y tal, se decidió que no siguiera con la relación de apoderamiento por no poder disponer de todo el tiempo para mí, pero mantenemos una estupenda relación de amistad. Luego, en el 2006, vino Paco Alcalde. Y genial, claro. Fue una gran campaña, es una gran figura del toreo. Lo que pasó fue que después nos dimos cuenta de que teníamos puntos de vista diferentes, pero la amistad se mantiene… Fue para mí muy positivo Paco Alcalde. - Y ahora… - Y ahora, ahí ando. Ahora mismo estoy solo. Bueno, solo… hay un hombre en Toledo que, indirectamente, me está ayudando. También me ayuda mucho Miguel, el chófer de Cayetano. David Cajiga, aquí en Madrid. La verdad es que recibo muchos consejos y me siento bien arropado. Otra cosa que me ayuda mucho es la amistad. Fuera del toro tengo buenísimos amigos, que me apoyan en todo. Y, dentro del toro, buenos compañeros. Y algún muy buen amigo. Como David Mora. Con David Mora me llevo muy bien, entrenamos juntos, y hablamos muchísimos de toros. Una charla con David, la verdad es que me alimenta muchísimo. - Sí, David Mora es muy majo. - Pues sí que lo es. Me alegré muchísimo de lo bien que le fue ayer.( Se refiere a una tarde en la que el joven Mora corta dos orejas y rabo ). - Y, David… qué apoderado quisieras tener ahora mismo?. - Uno que quiera ser mi amigo. Además de mi apoderado mi amigo. Que le pueda contar todo, confiar en él, que me escuche… - Ponle nombre… - Hombre… a mí, ahora mismo… por pedir me gustaría Roberto Domínguez. - Normal. - Es que es el mejor. Como torero me gustó muchísimo. Y, ahora, como apoderado, excelente. Al Juli se lo hace perfecto. Ese me gustaría. Y, si Ponce dejara el toreo, Ponce como apoderado. - Prefiero que Ponce no deje el toreo… - Yo también. Ponce es… soberbio…un maestro. - Y, ya que hablas de maestros, ¿qué toreros te han gustado?. - De los de antes Belmonte. Es una figura. Domingo Ortega. Un pedazo de torero. Antonio Ordóñez. Curro Vázquez con el capote. Julio Robles. Roberto Domínguez. - Y de los que están toreando ahora… - Ponce. - Rotundo. - Totalmente. Hay muchos muy buenos. Pero Ponce…es Ponce. Me gustan la clase y la sabiduría de Ponce. El Juli, la raza que tiene. Miguel Abellán, que lo pone todo, me gusta mucho. Manzanares. - Manzanares hijo?. - Sí. Le vi el día del Corpus y se me pusieron los pelos de punta, me emocioné, es un pedazo de torero. Bueno, Manzanares padre también me ha gustado mucho. Y el hijo no sabe la suerte que tiene de tener al lado a una figura como su padre, dándole consejos, eso no se paga ni con todo el dinero del mundo. - Sí, el padre siempre le acompaña. - Sí. Manzanares hijo la verdad es que va a ir cada día a más. Y no son iguales, no es igual que el padre. Del hijo me gusta cómo balancea al toro, cómo le enseña a embestir… - Pero, sobre todo, Ponce, no?. - Sobre todo Enrique Ponce. La primera vez que toreé una vaca coincidí con Ponce. Estaba allí. Y me dijo “chaval, hay que entrenar más”. - Y tú?. - Yo?, imagínate… casi no podía hablar, “no se preocupe, Maestro- le dije-que voy a entrenar todavía más”. - Y qué plazas te gustan?. - Antequera. - Ronda, no?. - Sí, Ronda también. Es curioso, las vi el mismo día. Fui con mi novia y vimos Antequera y Ronda. Y, no sé… la de Ronda, claro, es emblemática, pero se me quedó en el cuerpo el sabor ese que desprende Antequera. Y después Sevilla… - Magistral, no?. - Sí. En Sevilla se escuchan los cerrojos, esa clase… Y Madrid, claro. Tengo muchas ganas de que me pongan en Madrid y darlo todo. - Ojalá. - Sí. Yo, desde luego, me entreno a diario. Cada día más que el anterior. - Y los vestidos de torear… - Son caros. Hombre… yo entiendo que llevan mucho trabajo, mucha faena, los dibujos… Pero son preciosos. A mí me gustan clásicos. Y de color, el que prefiero, es nazareno y oro. Continuamos la conversación, David habla maravillas de su familia y su novia, que le ayudan muchísimo. Padre, madre, hermana, novia… sus buenos amigos. Su gente. La gente que le apoya y cree en él.Es fácil creer en David Martín de Vidales. Es un tipo serio, con la cabeza bien puesta y las ideas muy claras. Se merece el triunfo que anhela. Lucha cada día y tiene mucho qué ofrecer.Fuera, seguía lloviendo… |
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| Modificado el ( Tuesday, 21 de August de 2007 ) |
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