Noticias Taurinas
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San Isidro, patrón de los ¿toreros?
| San Isidro, patrón de los ¿toreros? |
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| escrito por silvia | |
| Sunday, 10 de June de 2007 | |
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San Isidro… Es el patrón de Madrid, un ser del que se afirma que vivió entre Torrelaguna y Madrid entre los siglos XI y XII. De profesión agricultor, un hombre generoso que hacía milagros para dar comida a los necesitados, incluso- cuenta la leyenda- en una ocasión curó al rey Felipe III una grave dolencia con agua de un manantial. Ese hecho condujo a su canonización en 1622…Y, pasados los años, los madrileños le muestran respeto y le rinden tributo cada 15 de mayo. Llega San Isidro con los primeros calores, y el invierno se olvida y se sacan las sandalias, las tardes crecen, los niños van más contentos al colegio- falta menos…- la gente va a la verbena, y muchos hasta se animan a vestirse de chulapos y chulapas… Con la festividad del santo llegan también los toros a Madrid. Madrid taurina, de olé, abanico y mantilla. Aparecen los carteles. Curiosidad… Interesa el nombre de los toreros que vienen, y también es importante saber qué ganaderías aportarán los astados que se lidien. Este año han venido varias, muchas muy prestigiosas, pero en general los toros no se han portado y el público se ha sentido decepcionado. Muchos fueron los toros que tuvieron que ser cambiados, otros que no lo fueron resultaron sosos e inválidos y apenas ofrecieron alguna opción, los hubo también buenos, muy ovacionados en el arrastre, pero, en general, los astados no han estado a la altura de las expectativas levantadas… Habrá que esperar… Afortunadamente, a San Isidro se le honra cada año… Toreros han venido muchos, realmente no se ha echado en falta a ninguno. Hemos tenido la técnica y la elegancia de Ponce; el buen hacer y la entrega de Manuel Jesús El Cid; la torería y la raza de El Juli; el empaque y la clase de Castella; el temple de Miguel Abellán; el arte de Morante de la Puebla; el empuje de Perera; las gratas maneras de César Jiménez; la experiencia de Pepín Liria; la frescura de Juan Bautista; y también López Chaves, Encabo, Rafaelillo, Curro Díaz… tantos y tantos para tardes y tardes. Para gustos… colores… en este caso, matadores, a unos les gusta uno y otros defienden a otro, pero lo cierto y verdad es que no se puede decir de alguno que no se haya entregado… todos vinieron con ganas, y todos ofrecieron lo mejor de sí mismos, siempre teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno y las circunstancias de cada día. ¿Qué esconde San Isidro?. Bellas mañanas de luz diáfana y temperaturas gratas. Mañanas serenas donde la plaza de Las Ventas - la mayor de España y anteriormente llamada Plaza de las Ventas del Espíritu Santo- bulle de animación y rebosa energía vitalizante. Se celebran los apartados, la suerte ¿caprichosa? dicta sus leyes; se preparan los caballos; tiene lugar un ir y venir constante y continuo de personas que viven este mundo desde dentro y de personas- muchas extranjeras- que se asoman curiosas a un panel de rituales y tradiciones que les resultan sorprendentes. ¿Y por las tardes?... La calle de Alcalá literalmente se colapsa, muy difícil caminar, las terracitas se abarrotan y comienza el espectáculo, pasan hombres adultos y jóvenes casi adolescentes, niñas guapas y mujeres con mantilla… todos a los toros y no todos con la entrada, alguno a la reventa, esa costumbre ¿ilegal? que a veces revela cifras escandalosas… Muchos de los días sol y calor sofocante, de abanico y cientos de botellitas de agua; otros viento, el enemigo de los toreros, y los menos, lluvia, aunque este año buenas tormenta han descargado su ira sobre el ruedo, incluso algunas muy eléctricas y con mucho trueno. Con puntualidad rigurosa los diestros inician el paseíllo, y la gente se acomoda como puede en los estrechos asientos de la plaza. Cada torero ofrece su faena… es bonito… los colores, la jerarquía, esa tensión en el cuerpo de los matadores que, en ocasiones, son casi niños, y juegan a un juego de adultos en el que le ganan la partida a la muerte. El toreo tiñe de emoción contenida las tardes de, generalmente, cálida primavera madrileña, San Isidro puede estar satisfecho, son días y días de fiesta honrando su gloria. El toreo manda, habla y silencia. Los aplausos suenan, a veces los pitos, y la vida entera se detiene unas horas para disfrutar de la quietud de Castella, la muleta de El Cid o la técnica de Ponce. Por poner tres ejemplos de lo que podrían ser trescientos. Y, las noches… esas noches mágicas que tiene Madrid… Si te dedicas a esto y has de trabajar, parte de esas noches escribes, el que escribe siempre lo hace para dar a conocer algo a los demás. Escribes sobre las faenas, los capotes, las banderillas, las orejas y las ausencias de orejas… San Isidro toca a su fin. Es triste, sí… Como fue un hombre trabajador que siempre se preocupó por la alimentación de los pobres, la gente le tiene simpatía, y el año próximo llegará de nuevo San Isidro… Con las gafas de sol, las cañitas en las terrazas, el sol tras los relámpagos, las noches sin dormir… y los toreros. Sabido es… en mayo, toro y caballo, dice el refranero.
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| Modificado el ( Sunday, 10 de June de 2007 ) |
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